Preparar matcha correctamente es la clave para disfrutar de todo su sabor y evitar el error más común: que queden grumos sin disolver. Aquí tienes las dos formas principales de prepararlo.
Método tradicional (con chasén)
- Tamiza 1-2 g de matcha en un bol para evitar grumos desde el principio.
- Añade un poco de agua caliente (no hirviendo, en torno a 70-80ºC).
- Bate con un chasén de bambú en forma de «M» o «W» hasta conseguir una espuma fina y homogénea.
- Disfrútalo solo, tal como se prepara en la ceremonia tradicional japonesa.
Método rápido (para el día a día)
- Disuelve 1 g de matcha con un poco de agua caliente, removiendo bien con una cuchara o mini batidor hasta que no queden grumos.
- Añade hielo si lo prefieres frío.
- Completa con tu leche o bebida vegetal favorita.
Trucos para que no te queden grumos
- Usa siempre agua caliente (no fría) para disolver el matcha en el primer paso — es el truco más importante.
- Si tienes un chashaku (cuchara medidora japonesa), te ayudará a controlar la cantidad exacta sin pasarte ni quedarte corto.
- Evita el agua hirviendo directamente sobre el matcha, ya que puede volverlo más amargo.
Con qué combinarlo
Además de con agua o leche, el matcha combina muy bien en batidos, granolas y repostería. Si quieres inspirarte, tenemos varias recetas con matcha en nuestro blog.
Encuentra todo lo que necesitas para prepararlo en casa: Matcha Premium y accesorios.
Sigue descubriendo: Qué es el matcha · Matcha ceremonial vs. culinario